Despido nulo y muerte del trabajador antes de la readmisión. Consecuencias - Abogado laboralista Madrid - Santiago Satue - Seguridad Social

Bastante tétrico es el tema que traemos hoy al blog, afortunadamente no es habitual, pero, como las meigas, “haberlas haylas”.

Analizamos una sentencia del Tribunal Supremo de fecha 13 de febrero de 2019, recurso 705/2017.

El supuesto es el de una reclamación de dos trabajadores en un proceso de despido colectivo, calificado como nulo, tanto en primera instancia como ante el Tribunal Superior de Justicia, en este caso de Asturias, porque tiene por objeto evitar la aplicación de regulación del convenio colectivo en materia de sucesión de empresas. Por tanto, tenemos a dos empresas implicadas de por medio.

¿Qué sucede? Pues que la readmisión de uno de los dos trabajadores no es posible, porque ha fallecido antes de que se le pueda readmitir.

Las dos empresas recurren al Tribunal Supremo y, como consecuencia, el alto Tribunal dicta la Sentencia que hoy comentamos.

De entrada, ya el primero de los motivos de ambas empresas es combatir la apreciación llevada a cabo por la sentencia recurrida, la del TSJ de Asturias, de que se ha producido una sucesión empresarial que, además de implicar la condena a ambas demandadas, comporta la nulidad del despido de los trabajadores.

Con independencia de la discusión jurídica de fondo, acerca de la existencia o no de una subrogación empresarial establecida en convenio colectivo, lo que intentamos en este artículo, es analizar qué sucede cuando una readmisión de un trabajador es imposible por, en este caso, el fallecimiento del empleado.

Señala la Sentencia que “Esta cuestión respecto del despido nulo, que ahora se nos suscita, ha sido objeto de nuevo análisis en la STS/4ª de 7 julio 2015 (rcud. 1581/2014), en la que, precisamente, se considera la posibilidad de equiparar la imposibilidad de readmisión en caso de despido nulo con el del despido declarado improcedente. Lo hacíamos allí en un supuesto en que la imposibilidad derivaba de la declaración de incapacidad permanente del trabajador impedía toda posibilidad de mantener la relación laboral igual que sucede con el fallecimiento.

Y así lo sostuvimos al aceptar, como término de comparación a los efectos del análisis de la contradicción que allí se efectuaba, una sentencia en la que se había producido también el óbito del trabajador cuyo despido había sido declarado nulo”.

Y más adelante señala el Alto Tribunal:

“Ciertamente, aun cuando el art 282.1 b) LRJS establece que la sentencia se ejecutará en sus propios términos cuando declare la nulidad del despido, la propia ley procesal prevé la posibilidad de la imposibilidad de esa ejecución in natura, cuando en su art. 286 dispone los efectos de la imposibilidad acreditada de readmisión; y lo hace sin distinguir entre los casos en que la readmisión sea la consecuencia de la opción del empresario, del propio trabajador o la única obligación a la que condena la sentencia firme. Señala este segundo precepto que «… Cuando se acreditase la imposibilidad de readmitir al trabajador por cese o cierre de la empresa obligada o cualquier otra causa de imposibilidad material o legal, el juez dictará auto en el que declarará extinguida la relación laboral en la fecha de esa resolución y acordará se abonen al trabajador las indemnizaciones y los salarios dejados de percibir que señala el apartado 2 del artículo 281«.

Y, ¿qué es lo que dice el artículo 281.2 de la Ley Reguladora de la Jurisdicción Social?:

“Dentro de los tres días siguientes, el juez dictará auto en el que, salvo en los casos donde no resulte acreditada ninguna de las dos circunstancias alegadas por el ejecutante:

a) Declarará extinguida la relación laboral en la fecha de dicha resolución.

b) Acordará se abone al trabajador las percepciones económicas previstas en los apartados 1 y 2 del artículo 56 del Estatuto de los Trabajadores. En atención a las circunstancias concurrentes y a los perjuicios ocasionados por la no readmisión o por la readmisión irregular, podrá fijar una indemnización adicional de hasta quince días de salario por año de servicio y un máximo de doce mensualidades. En ambos casos, se prorratearán los periodos de tiempo inferiores a un año y se computará, como tiempo de servicio el transcurrido hasta la fecha del auto.

c) Condenará al empresario al abono de los salarios dejados de percibir desde la fecha de la notificación de la sentencia que por primera vez declare la improcedencia hasta la de la mencionada solución.”

Es decir que, ante la imposibilidad de readmisión, se ha de abonar una indemnización equivalente a la del despido improcedente y los consiguientes salarios de tramitación, que corresponderán a los herederos del trabajador fallecido.

En nuestro despacho contamos con amplia experiencia en derecho laboral; si necesitas ayuda de un abogado laboralista en Madrid, ya seas empresa o trabajador, en temas de despido, excedencias, reclamaciones de cantidad, Seguridad Social, etc., contacta conmigo y estudiaré tu situación para ofrecerte la mejor solución legal a aplicar.

(Foto de Kevin Phillips obtenida en Pixabay)

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