Adiós comedor de empresa,... adiós | Abogado Laboralista despido improcedente Madrid

Aprovechamos el artículo de hoy de nuestro blog, para despedirnos de un “viejo amigo” de los abogados laboralistas, el comedor de empresa, cuya regulación, por ahí lo de viejo, se estableció en una normativa preconstitucional; en concreto en los Decretos de 8 de junio de 1938 y la Orden Ministerial de 30 de junio de 1938.

La “defunción” del comedor laboral, viene motivada por la Sentencia del Tribunal Supremo, resolviendo un recurso de Casación para la Unificación de Doctrina, de fecha 13.12.2018.

Los antecedentes de hecho

El sindicato CC.OO. plantea un conflicto colectivo para que se declare el derecho de los trabajadores de un centro de trabajo sito en Málaga, a que se habilite un comedor de empresa. El conflicto afecta a 311 trabajadores de la provincia de Málaga, los cuales tienen jornada partida con un horario flexible, con un tiempo máximo para comer de dos horas; el centro de trabajo cuenta con un local habilitado con 72 plazas que dispone de 7 microondas, 5 máquinas de vending, fregadero y fuente de agua; el centro está situado en un parque tecnológico con acceso mediante línea de autobús con frecuencia de unos 30 minutos, existiendo restaurantes con menús del día en el mismo parque tecnológico.

En primera instancia, el Juzgado de lo Social de Málaga da la razón a la representación de los trabajadores y declara el derecho de los trabajadores a que se les habilite un comedor.

La sentencia es recurrida ante el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, que vuelve a dar la razón a los representantes de los trabajadores.

Así las cosas, se plantea el recurso de casación para Unificación de Doctrina ante la Sala de lo Social del Tribunal Supremo, por parte de la empresa.

Los fundamentos jurídicos

Y es aquí donde, para resolver el caso, el Tribunal Supremo se plantea la cuestión central del asunto, tal y como, cito textualmente, señala en su fundamento Jurídico primero:

“Constituye el objeto del presente recurso de casación para la unificación de la doctrina determinar si se encuentran vigentes el Decreto de 8 de junio 1938 y la Orden de 30 junio de 1938 sobre el establecimiento de comedores de empresa en los centros de trabajo”.

Y profundiza más adelante el Tribunal señalando: (…) Dado que se trata de decidir si continúan vigentes unas normas preconstitucionales, la resolución del asunto exige partir de lo que dispone el apartado tercero de la disposición derogatoria de la Constitución de 1978, al establecer «quedan derogadas cuantas disposiciones se opongan a lo establecido en esta Constitución». En su aplicación, se encuentra ya perfectamente consolidada la doctrina constitucional que limita el alcance de esa disposición derogatoria a las normas preconstitucionales que resulten inconstitucionales, admitiendo la vigencia de las que fueron dictadas con anterioridad a la entrada en vigor de la Constitución que no contravengan los principios constitucionales (…).

Señalando jurisprudencia constitucional, el Tribunal Supremo manifiesta que no hay obstáculo legal para que puedan examinar la posible contradicción con la Constitución de una norma preconstitucional y declarar su inconstitucionalidad sobrevenida, para estimarla por ese motivo derogada.

El inicio del análisis del Tribunal es la constatación de que esas normas del año 1938 se incorporaron al Reglamento General de Seguridad e Higiene en el Trabajo de 1940. Ahora bien, esa disposición legal quedó posteriormente sin efecto por la Orden de 9 de marzo de 1971, que aprobó la Ordenanza General de Seguridad e Higiene en el Trabajo.

Así señala la sentencia:

“En consecuencia, ya la Orden de 9 de marzo de 1971 contenía disposición expresa por la que se derogaba el Reglamento General de Seguridad e Higiene en el Trabajo de 1940 y, en su seno, el Decreto de 8 de junio de mil novecientos treinta y ocho y Orden de 30 de igual mes y año”.

Además, más tarde, la Orden de 1971 fue igualmente derogada por Real Decreto 486/1997, de 14 de abril.

Finalizando el recorrido histórico-jurídico, esta norma de 1997 es la legislación vigente a estos efectos, y ninguna obligación específica impone a las empresas para instalar comedores en sus centros de trabajo en los términos del Decreto y la Orden de 1938, más allá de aquella referencia que hace en su Anexo V, del citado Real Decreto 486/1997, y en la que se dice que: «En los trabajos al aire libre en los que exista un alejamiento entre el centro de trabajo y el lugar de residencia de los trabajadores, que les imposibilite para regresar cada día a la misma, dichos trabajadores dispondrán de locales adecuados destinados a dormitorios y comedores».

Señala el Tribunal también, que “Esta última disposición legal es la que se encuentra vigente en la materia, y, sin entrar a valorar el alcance de esa obligación, que no es el objeto del recurso, es fácil apreciar que se refiere exclusivamente a los trabajos al aire libre en los que los trabajadores no puedan acudir cada día a pernoctar a su lugar de residencia, por lo que no guarda la menor semejanza con lo previsto en aquella normativa del año 1938. Esa radical diferencia es lo que hace que los demandantes no sustenten el derecho reclamado en lo que dispone el vigente Real Decreto 486/1997, y es por eso que pretenden amparar su pretensión en aquel Decreto y Orden de 1938. En el momento actual no existe ninguna norma en vigor, de carácter legal o convencional, de la que pudiere desprenderse que el empresario esté obligado en el caso de autos a instalar un comedor de empresa en un centro de trabajo con las características del que resulta afectado en este conflicto colectivo.

Y también nos recuerda el Tribunal que la vigente normativa de prevención de riesgos laborales – más allá de lo señalado para los trabajos al aire libre-, tampoco contempla la imposición al empresario de la obligación de «disponer de servicio de comedor de empresa”.

Conclusión

Concluye la Sentencia que el Decreto y la Orden de 1938 sobre comedores de empresa no pueden considerarse vigentes.

Y recuerda que estamos ante un terreno hábil y adecuado para la negociación colectiva “-pilar básico de nuestro sistema de relaciones laborales- en cuyo campo deberían acordarse las medidas oportunas que satisfagan los intereses de las partes”.

No obstante, como el derecho está lleno de matices, existe un voto particular de un magistrado, al que se adhieren dos magistradas más, en el que no se comparte la argumentación mayoritaria de la Sala.

Espero haber aclarado las dudas al respecto, y si necesitas un abogado laboralista en Madrid para resolver tus problemas o dudas en materia laboral, contacta conmigo y estudiaré tu situación para ofrecerte la mejor solución legal a aplicar.

(Foto de Free-Photos obtenida en Pixabay)

En este blog se ofrece una visión general y orientativa de los asuntos que son tratados, no constituyendo la misma asesoramiento jurídico. Declinamos cualquier responsabilidad sobre decisiones que puedan adoptarse basadas exclusivamente en su contenido. Para realizar un estudio de su asunto, póngase en contacto con nosotros a través del formulario de contacto.

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